Su padre le pegaba palizas de pequeña. Pero cuando descubre quién es 50 años después, le da un vuelco el corazón

La infancia de Helen Edwards, de Tyneside, Inglaterra, no fue nada fácil. Cuando su padre llegaba a casa, tenía que aguantar sus malos tratos físicos y psicológicos. Pero para sobrellevar los malos momentos, Helen hacía algo que nunca reveló a nadie: contarle todo a una hermana imaginaria. El tiempo pasó sin que Helen supiera que sus padres llevaban guardando un secreto todos esos años.

A pocos kilómetros de distancia vivía Jenny Lee Smith. Al contrario que Helen, sus padres eran muy cariñosos y le demostraban a diario que la querían. Pero su vida cambió un día que salió con sus primos a jugar a la calle cuando tenía 14 años. Una de sus primas le dijo que no podía jugar porque era adoptada. Cuando volvió a su casa disgustada, su madre le confesó la verdad: Jenny había sido adoptada a las 6 semanas de edad. Desde entonces, Jenny no pudo quitárselo de la cabeza, pero no se atrevía a hacer nada pues en esa época ser adoptado estaba mal visto.

No fue hasta el año 2003 cuando Jenny encontró y conoció a su madre biológica. Su madre se había quedado embarazada de ellas a los 28 años, pero solo se quedó con una por motivos económicos. No hacía más que disculparse con Jenny con patente angustia. Pero entonces pronunció unas palabras que se clavaron en el corazón de su hija recién reencontrada: “Mi hija Helen puede entrar en cualquier momento por la puerta. No le vayas a decir nada, no le digas quién eres”. ¡Jenny no solo tenía padres biológicos, sino que también tenía una hermana! 

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1 año después, la madre biológica de Helen y Jenny murió. Esta decidió que era hora de iniciar la búsqueda de su hermana. Decidió poner un mensaje en la página Genes United, que se dedica a reunir a familiares que se han perdido la pista. Helen, a la que sus padres habían mantenido al margen de todo, recibió un email. “Creo que soy tu hermanastra”, decía una mujer llamada Jenny. El mundo de Helen dio un vuelco: mientras su hermana llevaba 40 años buscando a su familia biológica, ella no tenía ni idea de que tenía una hermana. Finalmente, en 2007 se produjo el feliz reencuentro. 

Pero las sorpresas aún no habían terminado. Helen y Jenny pensaban que compartían a la misma madre biológica, pero tras hacerse un test de ADN, ¡descubrieron que su padre también era el mismo! El violento hombre que había criado a Helen no era su verdadero padre; resultó que su madre había tenido una aventura con el padre de las dos niñas. Y aún había más: las hermanas no solo eran de padre y madre, ¡sino que también eran mellizas! “Es como encontrar la última pieza del puzzle; nos sentimos como si nos hubieran dado una segunda oportunidad”, comentan felices tras reencontrarse. Quién iba a decirle a Helen, cuando hablaba con aquella “hermana imaginaria”, que esta existía y que la encontraría más de 50 años después. Un cuento con final feliz.

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