Sintió un fuerte golpe en la cabeza. Diez días después, vio su cuerpo y rompió en llanto

El 13 de abril de 2015 es una fecha que el ruso Sergey Kutovoy no olvidará jamás. En aquel tiempo, tenía 17 años y soñaba con un futuro brillante. A Sergey nunca le había gustado su apariencia física, quería desesperadamente perder peso y tener la figura de sus sueños. En la escuela había llegado a pesar más de 130 kilos y sabía que su objetivo de convertirse en un jugador de hockey nunca se haría realidad si no estaba en forma. Y como cualquier otro chico de 17 años, también quería que las chicas se fijaran en él. Pero ese día, mientras Sergey regresaba a casa sumido en sus pensamientos, pasó algo que le cambió la vida para siempre…

Ajeno al peligro que se avecinaba, Sergey empezó a cruzar la calle; desafortunadamente, no volteó para el otro lado. De repente sintió un golpe en la cabeza, y fue lanzado 9 metros más lejos, hasta estrellarse contra el poste de un semáforo. “Miré hacia arriba y vi mi pierna. Estaba triturada y separada de mi cuerpo. En ese momento no sentí miedo ni dolor”, recuerda Sergey.

Después del accidente, Sergey estuvo en coma una semana. Los médicos no pudieron salvarle la pierna, y Sergey tuvo que permanecer en el hospital durante nueve meses mientras se recuperaba: “Comí y comí. No me importaba cómo me veía. Solo quería sobrevivir. Estaba en cama todo el tiempo y no quería moverme en absoluto”, recuerda.

Como la mayoría de las ciudades de Rusia, Archangelsk, no cuenta con infraestructura para gente con minusvalías. Sergey se dio cuenta muy pronto de que necesitaba desarrollar unos músculos muy fuertes si quería salir solo. No era posible ir al gimnasio en silla de ruedas, así que le pidió a sus padres que le compraran algunos aparatos para entrenarse en casa.

 

El hombre que provocó el accidente fue declarado culpable a pesar de que pudo demostrar que los frenos de su coche habían fallado. Fue sentenciado a un año y medio de cárcel, y además le condenaron a pagar 23.000$ por los daños ocasionados. Pero un mes después, murió de cáncer, y Sergey nunca recibió la compensación económica. “Nunca nos pagaron el dinero”, se queja. “Nunca le pediría a sus familiares la indemnización. Ellos no fueron los responsables”.

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Su forma de ver la situación es digna de admiración tomando en cuenta la situación económica de la familia. No son personas de dinero y el tratamiento de Sergey es muy caro. Sergey también está tratando de reunir el dinero suficiente para comprarse una prótesis de pierna.

Dos años después del accidente, la familia de Sergey no puede creer lo que ha hecho. No solo ha logrado tener la figura de sus sueños, también ha cambiado su vida completamente.

 

Hoy en día, Sergey es una estrella del Instagram y tiene más de 115.000 seguidores, quienes han sido testigos de la transformación de un gordito cualquiera a un hombre con una musculatura admirable. Resulta difícil de creer, pero hay personas que lo han criticado por no ser “normal”. Un lector anónimo comentó: “Por lo general, uno siente lástima por la gente con discapacidad, pero tú eres tan pesado, un pen*e*o”. La respuesta de Sergey mostró la fortaleza de su carácter al no dejar que estas palabras le afectaran. Simplemente respondió: “¡Buenas noches a todos!”.

Ya ha ganado dinero como modelo y ha hecho algunos anuncios para marcas deportivas. Su sueño más grande es competir en los Juegos Paralímpicos: “Perdí la pierna, pero no perdí la vida”, declara.

Actualmente, Sergey tiene muchos amigos y le encanta practicar deportes, sale de paseo e incluso baila en las calles cuando siente la necesidad. Disfruta cada movimiento que puede hacer y además ha hecho realidad su sueño infantil de convertirse en un jugador de hockey.

Un terrible accidente dejó a Sergey sin pierna, pero en su opinión le dio mucho más. Ha aprendido a valorar la vida mucho más y disfruta cada momento al máximo. ¡Un chico que realmente nos motiva! ¡Un ejemplo para todos nosotros!

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