Nunca más te vas a morder las uñas después de leer esta fatal historia. ¡Es escalofriante!

A menudo los problemas psicológicos provocan que la gente se haga daño a sí misma. Una alteración en la conducta, una adicción o una obsesión son los síntomas más frecuentes. El inglés John Gardener, de 40 años, había sufrido ansiedad crónica y depresión durante muchos años, y empezó a morderse las uñas. Pero lo que parecía una conducta nerviosa inofensiva tuvo una trágica consecuencia. Ojalá que la triste historia de John nos sirva a todos como advertencia.

Cuando John tenía solo 10 meses de haber nacido, los médicos le diagnosticaron diabetes. Necesitaría insulina dos veces al día por el resto de su vida. Esta enfermedad le provocó otros problemas de salud, y John desarrolló una seria enfermedad cardíaca. En el año 2011 tuvieron que amputarle una pierna como resultado de úlceras provocadas por la diabetes. Después de esto, los problemas psicológicos de John empezaron a empeorar.

El hábito de morderse las uñas se hizo más intenso con el transcurso del tiempo. Por ese entonces, el Dr. Daniel Vernon estaba tratando a John y reportó que las uñas de John se encontraban en pésimas condiciones y que había perdido casi por completo la sensibilidad en la punta de los dedos.

Esta falta de sensibilidad en los dedos impedía que John sintiera dolor alguno al morderse las uñas. La situación empeoró tanto que a menudo terminaba en el hospital con severas hemorragias.

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Finalmente, las cosas llegaron a un punto irreversible. Las uñas de John se infectaron terriblemente y le provocaron una septicemia que se extendió con rapidez por todo el cuerpo. John fue tratado con antibióticos para combatir la infección, pero no surtieron efecto y le tuvieron que amputar los dedos. Parecía que la operación había sido un éxito. Su enfermedad mejoró y la fiebre desapareció. Pero desafortunadamente, se trataba solo de una tregua muy corta.

Poco después de cumplir 40 años, John murió de un ataque al corazón. Los médicos llegaron a la conclusión de que había sido el resultado de la septicemia que había padecido por morderse las uñas.

La muerte de John fue un shock para todos, especialmente para su madre, quien compartió este comentario: “De verdad es un golpe muy duro para la familia, pudieron haber hecho algo más para ayudarlo. No me gustaría que esto le pasara al hijo de alguien más, es simplemente devastador”.

La historia de John es realmente lamentable, pero también nos puede alertar para no tomarnos a la ligera los problemas psicológicos y para buscar ayuda profesional lo más pronto posible. La ansiedad, la depresión, los desórdenes alimenticios y otros cambios de conducta notorios deben recibir la debida atención, ya que el caso de John nos muestra que incluso hábitos supuestamente inofensivos como morderse las uñas pueden acarrear consecuencias fatales.

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