La enfermera deja al bebé en la cuna. Minutos después, grita de terror al ver lo ocurrido

Matvey Zakharenkosolo tiene dos años y todavía no entiende por qué tiene una apariencia un poco distinta a la de otros niños. Pero ya ha empezado a notar que algunas personas no se atreven a acercarse demasiado o a darle un beso, como lo hacen con otros niños. Y al igual que cualquier otro niño, a Matvey le justa jugar, reírse y disfrutar de la atención de su madre. Por lo visto, ha olvidado el terrible accidente que casi termina con su vida y que le provocó dolores insoportables.

Matvey nació en noviembre de 2014 en Tula, Rusia, a unas dos horas en coche de Moscú. Excepto por una leve ictericia, era un bebé saludable. Para tratar su enfermedad, los médicos le prescribieron una terapia de luz que requería que Matvey permaneciera debajo de una lámpara especial.

Normalmente, Matvey estaba bajo supervisión durante este tratamiento de luz, pero un día la enfermera dejó la habitación por un momento; jamás imaginó la graves consecuencias que esto tendría. Mientras estaba fuera, la lámpara explotó y provocó un incendio. La enfermera regresó de inmediato a la habitación y extinguió el fuego, pero no pudo evitar que el niño de tres días sufriera graves quemaduras en el 75% de su cuerpo. Sus órganos también se habían dañado. Matvey sufrió un dolor desesperante mientras se le caía la piel a pedazos, pero era un guerrero y logró sobrevivir.

Por si el incendio hubiera sido poco, una tragedia incluso mayor golpeó a este niño indefenso. Cuando la madre de Matvey, de 19 años, se enteró de lo que le había pasado, se derrumbó. Sabía que iba a necesitar varias operaciones así como tratamientos prolongados, y que nunca se recuperaría totalmente. Para sorpresa de todos, la joven madre decidió que no quería ver a Matvey nunca más.

Esta decisión fue más impactante que el accidente por sí mismo. ¿Cómo pudo esta madre darle la espalda a su hijo cuando él más la necesitaba? Cuando la noticia sobre Matvey se difundió, voluntarios, defensores de derechos humanos, médicos y muchas otras personas de toda Rusia empezaron a trabajar conjuntamente para conseguirle a este bebé un nuevo hogar.

Cuando Matvey fue puesto en adopción oficialmente, todo el país se enteró de su historia. Los medios consiguieron convertir a Matvey en algo así como una celebridad nacional. Muy pronto, los mejores hospitales de Rusia ofrecieron su ayuda. Y lo más importante: algunas familias querían adoptar al pequeño valiente.

Sin embargo, este extraordinario nivel de interés terminó complicando la situación. Un año después, dos mujeres seguían luchando por adoptar a Martvey, lo que provocó que el proceso se alargara mucho más de los normal. Y lo más inesperado, la madre biológica trató de recuperar su custodia al ver que el niño se había vuelto muy famoso. Pero los jurados del caso Matvey determinaron que lo mejor para el niño no era quedarse con su madre biológica y le adjudicaron la custodia a una mujer  de Moscú llamada Svetlana. A diferencia de los otros candidatos a padres adoptivos, Svetlana se había mantenido lejos del foco de los medios de comunicación. No le interesaba llamar la atención ni hacerse publicidad; solo quería ofrecerle a Matvey un hogar feliz.

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Svetlana sabía que gente de todo el país estaba preocupada por el bienestar de Matvey y querían saber cómo estaba, así que abrió un blog con mensajes y fotografías. “Es tiempo de escribir y contar cómo nos va. El proceso de adopción ha terminado. Ahora Matvey es, oficialmente, miembro de nuestra familia, pero solo se trata de una formalidad. Nosotros lo amamos desde hace mucho tiempo”.

Matvey ya se ha sometido a varias operaciones y necesitará todavía algunas más. Ahora puede mover las manos, pero los cirujanos plásticos no han logrado reconstruir su nariz, así que algunas veces usa un protésico. A pesar de todas sus cicatrices, Matvey puede seguir sonriendo y ha progresado mucho desde que encontró una nueva y cariñosa familia.

ver el video mas abajo:


Matvey tuvo sus primeras vacaciones en la playa esta año. Como se puede apreciar en este vídeo, se ve y se siente mucho mejor:


A los dos años, Matvey ya ha padecido más dolor que el que experimentan la mayoría de las personas en toda su vida. Su espíritu de lucha y sus ganas de vivir son una verdadera fuente de inspiración. Y seguro que al lado de su familia adoptiva tendrá una vida llena de amor y felicidad. ¡Que la fuerza te siga acompañando, Matvey, y no dejes de sonreír!

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