Esta mujer no podía embarazarse. Pero entonces, su hermana la llamó un día a las 10 de la noche y le dijo: “Vamos a tener un bebé”

Pero el destio puede ser muy injusto.

Desde que enra una adolescente, Aimee sufría de una dolorosa enfermedad intestinal que le provocaba acumulación de tejido cicatrizado en el abdomen. Nunca se imaginó que esto afectaría a su capacidad de quedarse embarazada, hasta que cumplió 21 años y su ginecólogo le explicó que el tejido se había extendido por todo el útero. Si quería ser madre, debía darse prisa, o después sería demasiado tarde.

Muchos jóvenes y parejas recién casadas desean tener un bebé. Para Aimee y Jake Morrisby, de Queensland, Australia, no había otra cosa más importante en el mundo que tener una familia.

Así que Aimee y su marido trataron de tener un bebé durante cinco años. Incluso intentaron una fecundación in vitro, pero en lugar de lograr un embarazo exitoso, sufrieron una serie de dolorosos abortos. Aimee se desesperaba cada vez más. Jake la apoyó emocionalmente durante todo el proceso, lo mismo que su hermana menor, Shayna Wiffen. Pero, al final, los médicos le confirmaron que nunca podría completar un embarazo. Su abdomen, dijeron los médicos, era como una “gran pelota de tejido cicatrizado”. Inconsolables, Jake y Aimee se dieron cuenta de que tenían que hacerse a la idea de no ser padres jamás.

Y entonces, un día a las 10 p.m., Aimee recibió una llamada inesperada.

Era Shayna. 

Shayna y su marido ya tenían dos hijos, pero ella estaba preparada para embarazarse por tercera vez. Pero ahora, sin embargo, no tenía la intención de gestar a su propio bebé. En cambio, tenía una propuesta extraordinaria para su hermana: “Hay que tener un hijo… ¡juntas!”.

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Aimee y Jake no sabían cómo reaccionar hasta que cayeron en la cuenta de que Shayna estaba hablando en serio. ¿Cómo podrían rechazar tal oferta? Poco después, un embrión de una fertilización in vitro de Aimee y Jake fue implantado con éxito en el útero de Shayna, quien llevó en su vientre y en su corazón al hijo de su hermana y su cuñado. El marido de Shayna le dio ánimos durante todo el proceso, mientras que Jake y Aimee pasaron todo el tiempo que pudieron al lado de Shayna y del bebé en gestación.

Nueves meses después de un embarazo sin complicaciones, llegó la hora del parto: Aimee estaba al lado de su hermana, haciendo todo lo posible para facilitar el trabajo de parto de Shayna, quien dio a luz en el agua. Y después de unas horas, por fin llegó al mundo una niña saludable, la hija de sangre de Aimee y Jack.

Shayna sostuvo al bebé en sus brazos por un momento y después le entregó a Jake a su hija. Él no podía creer cuán afortunado era; se le salieron las lágrimas en cuanto tomó a su pequeña hija en brazos.

Jake y Aimee llamaron a su bebé Francesca Louise. Siempre será un maravilloso símbolo de la unión entre estas dos hermanas, su madre Aimee y su tía Shayna.

En este vídeo podrás ver más detalles de la extraordinaria llegada al mundo de Francesca:


Aimee sabe que no había otra forma de dar a luz por sí misma a un bebé sano. Estará eternamente agradecida con Shayna por el regalo que les hizo, realmente el mejor del mundo. ¡Qué ejemplo tan conmovedor, especialmente fraternal y amoroso!

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