Contrato a un vagabundo para que atienda en su cafetería, poco después pasaría esto

A veces solemos juzgar a las personas que por equis motivos de la vida terminaron en las calles pidiendo monedas, sin saber cuál es la razón que los llevó a atravesar esa difícil situación. Muchas de estas personas suelen haber perdido la oportunidad de tener posibilidades laborales, pues el mundo los juzga por cómo se ven y no por lo que pueden hacer.

Sin embargo, en Minneapolis, Estados Unidos, una mujer nos sorprende con una historia que nos enseña que todo el mundo merece segundas oportunidades:

Abi es dueña de una cafetería llamada Abi’s Café, para sacar su negocio adelante ella administraba el lugar y atendía a sus clientes al mismo tiempo, ya que por el momento no contaba con personal.

Un día un mendigo se acerca a ella y le pide que por favor le regale una moneda, Abi, quien en esos momentos atravesaba por una mala economía le dijo: -“Yo te veo sano, ¿no sería mejor ganarte tus propias monedas a costa de un empleo?”

Al escuchar esto Marcus decidió contarle que a él le gustaría mucho trabajar, pues sentía vergüenza de tener que pedir limosna en las calles, pero confesó que finalmente uno terminaba acostumbrándose por la necesidad de llevarse algo a la boca. Marcus tenía un largo historial de malas acciones que no permitía que lo quisieran contratar en algún trabajo digno para solventar su alimentación.

Tras escuchar tan sincera confesión, Abi decidió hacerle una inesperada propuesta. Mientras muchos hubiesen corrido a Marcus, ella decidió abrirle las puertas de su negocio y le preguntó si quería trabajar con ella.

Los ojos de Marcus se llenaron de lágrimas y con una enorme sonrisa inmediatamente aceptó su proposición. AL principio Marcus ayudaría con limpieza de la cocina, y tendría como recompensa  el pan de cada día, pero cuando el café comenzará a dar frutos el empezaría a ganar un sueldo

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vagabundo

Esta hermosa anécdota de Abi fue compartida en su red social, donde ella día a día hacía comentarios positivos sobre el gran trabajo que hacía Marcus, incluso la ayudaba con tareas extras.

Cuando el café comenzó a tener ganancias, Marcus recibió un sueldo con el que pagaba su propia comida, pues se sentía muy orgulloso de comprarla con su esfuerzo. En una ocasión Abi fue testigo de la más conmovedora acción, Marcus le estaba comprando comida a una vagabunda, y tras ver esto Abi confirmó la gran persona que él era.

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Esta anécdota nos demuestra que muchas los que menos tienen son los que más dan.  

Recuerda que en tus manos está la oportunidad de ayudar a alguien a que mejore su situación y poco a poco ir creando un mundo mejor, ¿no te parece?