Con 9 años, se encerraba maniáticamente a trabajar en su proyecto secreto. 3 años más tarde, lo lleva al hospital infantil

Campbell Remess, de Australia, dedica todo su tiempo libre trabajando para hacer feliz a personas que no conoce. Si bien esto de por sí ya suena como un acto muy noble, lo cierto es que toma otra dimensión cuando descubrimos que Campbell solo tiene 12 años, y lleva desde los 9 haciendo esto.

Todo comenzó cuando, a los 9 años, pidió a su madre que le comprara regalos a los niños que tenían que pasar las Navidades en el hospital. Su madre, Sonia, estaba conmovida por la bondad de su hijo, pero no podía permitirse gastar más dinero puesto que ya tiene 9 hijos de los que cuidar.

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Campbell pensó que sería una buena idea llevarles algún regalo hecho a mano por él, para así ahorrar dinero. Ni corto ni perezoso, se puso delante de la máquina de coser de su madre y aprendió él solo a hacer ositos de peluche. Buscó un patrón en Google, y pasó 5 horas trabajando hasta que cosió su primer osito. ¡Insistimos: todo esto a los 9 años!

Ahora, tras años de práctica, Campbell se pasa el día cosiendo ositos para los niños que más lo necesitan. Es su pasión. “Si pudiera, se pasaría todo el día cosiendo  -confiesa su madre-. Lo prefiere a jugar a la Xbox.” Cada jueves, Campbell visita a niños en el hospital de su localidad. “Campbell tiene una mente diferente al resto. Ve la tristeza de los niños e intenta darle la vuelta a esa situación”, asegura Sonia.

Un caso concreto llama la atención: su propio padre, Nathan, fue diagnosticado con cáncer. Aunque lo operaron, las posibilidades de que el cáncer persistiera eran del 80%. Sin embargo, hasta ahora todo indica que la recuperación va bien. Esto se debe en parte, según el propio Nathan, al osito que su hijo le regaló para que se librase del estrés de todo el proceso. “Los ositos tienen algo mágico. Campbell tiene mucha más magia en él”, dice el orgulloso padre.

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