A los 13 años era la chica más guapa de clase. Ahora, a los 18, las fotos muestran el abuso que ella mismo hizo a su cuerpo

Esta chica, natural de Reading, Inglaterra, aspiraba a ser bailarina de ballet. Pero sus estrictos profesores la hicieron dudar de su apariencia física cuando le dijeron que estaba algo rellenita y que su cuerpo era “inaceptable para hacer ballet”. También le hicieron comentarios sobre sus muslos, que según sus profesores eran demasiado gruesos. Esto molestó mucho a Margherita, que, para no abandonar su sueño, se sometió a una estricta dieta para poner su cuerpo en forma. 

Al relacionar su peso con su capacidad para ser mejor bailarina, Margherita comía solo 140 calorías diarias, y a menudo ayunaba durante días. Con esta dieta extremadamente estricta bajó su peso a la mitad, de 50 a 25 kilos, en solo 12 meses. La joven confiesa que los comentarios de su profesor hicieron que odiase su cuerpo: “Mi cuerpo estaba muy bien antes pero yo no me daba cuenta, porque me concentré tanto en ser mejor bailarina que empecé a hacer demasiado ejercicio y a dejar de comer”, cuenta Margherita. “Entonces empecé a disfrutar castigando mi cuerpo y me encantaba la idea de odiarme a mí misma”.

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Luchó durante años con la enfermedad, hasta que usó un curioso método para mejorar su dieta, y, por lo tanto, su aspecto y su salud. Escribió una lista de 200 alimentos a los que les tenía “miedo” debido a su alto contenido calórico, entre los que se encontraba la mantequilla y el chocolate. Poco a poco fue introduciéndolos en su dieta, tachando los que era capaz de volver a comer. Y por consiguiente, su peso subió hasta volver a los saludables 50 kilos que había llegado a pesar antes.

Ahora, más sana y guapa que nunca, ha abandonado el ballet por la presión extrema a la que se veía sometida. Ha cambiado esta pasión por la de ser bailarina de musicales, donde se siente más a gusto. Ahora recuperada de su calvario, Margherita aconseja a todos los que la siguen que “aprendan a amar su cuerpo y que tengan una buena relación con la comida. La anorexia es una enfermedad muy poderosa y puede resultar mortal, yo tuve suerte de recuperarme a tiempo”.

Unos comentarios fuera de tono sobre su cuerpo fue lo que desencadenó una pesadilla que durante años atormentó a Margherita, pero por suerte se dio cuenta de su error antes de que fuera demasiado tarde y cambió su situación. Su historia de superación debería servirnos a todos como ejemplo; nunca dejes que nadie, salvo tu mismo, te defina con palabras.

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